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Cornish Rex
   
Su mirada es un llamado de ternura. Si este gato pudiera hablar solo pediría cariño, aunque de todas maneras logra hacerlo con otras formas de expresión. Este, es de aquellos gatos que tienen una gran intensidad en su mirada. Es un gato al que le encanta frotar su cuerpo contra su dueño.

Fue en Gran Bretaña, en la granja de un señor llamado Ennismore, en la que una gata écaille de tortue, llamada Serena, que paría regularmente varias camadas al año que no llamaban en nada la atención, cuando en un día de año 1950 uno de esos gatitos sorprendió a su dueño. Se trataba de un macho crema tabby con un aspecto en el pelaje muy diferente al resto de los gatitos de la camada. En vez de tener el pelo corto y liso, era rizado.

Fue una lástima que nunca nadie pudo ver quien fue el padre de las criaturas. La mujer, Nina Ennismore, contactó con una especialista en genética para que la ayudara a solucionar el enigma del gato rizado que había bautizado con el nombre de Kallibunker.

Interesado por la aparición de este animal, que podía ser una nueva mutación en el pelo de los gatos, aconsejó que intentara hacer criar a la madre con el hijo (un matrimonio co-sanguíneo) una vez que éste fuera adulto. De cada camada, el 50% de los gatos aparecía con el pelo rizado, como el del padre, Kallibunker. Pero Kallibunker desaparecería muy joven, y el relevo lo llevaría a cabo uno de sus hijos, Poldhu, a partir del cual nació la primera línea americana del Cornish Rex. En Gran Bretaña, el Cornish Rex continuó desarrollándose con las bases originales, si bien los cruces con el Británico de Pelo Corto ensancharon su fisonomía.

Kallibunker no sólo tenía la característica de tener el pelo rizado, sino que también tenía un tipo diferente a los otros gatos: era extraño, más esbelto, con una patas largas y una cabeza alargada de perfil recto. Por su lado, los criadores americanos se encontraban con una falta de efectivos, por lo que cruzaron siameses y orientales con sus Rex y consiguieron un efecto contrario al anterior: su Rex es mucho más ligero y alargado. En América, el Rex alcanzó tanto éxito que en poco tiempo se situó entre las diez primeras razas del país.

Podría decirse que es un animal extravagante. Puede suceder que como propietarios de uno de estos animales nos miren como si fuéramos personas extrañas. El Cornish Rex es un excéntrico de altura, pero dentro de los excéntricos los hay peores. Sus proporciones están equilibradas, tiene todo lo que ha de tener para ser un gato. Está bien protegido para pasar el invierno (incluso sin tener pelo de cubrimiento), es bastante rústico y no presenta ninguna enfermedad específica de la raza. Para que cause sensación, han de gustar los gatos de líneas muy delgadas e inquietos. No es el típico gato que se aposenta en el sofá todo el día durmiendo, pero tampoco es un gato que esté inquieto permanentemente. Es activo sin llegar a la exageración.

Como mencionáramos anteriormente su confianza en los humanos y su sentido del contacto le confieren un excelente papel como medio de terapia. Por otro lado, el riesgo de provocar alergia es menor debido al tipo de pelaje que tiene, que es menos abundante debido a la ausencia de pelos de cobertura.

Dependiendo de las líneas de crianza, el Cornish es más o menos parlanchín, sin embargo, no es un gato completamente mudo. Habla según la necesidad que tiene. Su principal y diríamos "único" defecto es una cierta inclinación a la gula, pero mientras no se les prive de su ración de caricias, todo irá bien.
Sus formas.

El Cornish Rex, sobre todo el americano, forma parte de los gatos ligeros. La hembra no excede de los dos kilos, mientras que el macho suele pesar un poco más. Es una animal largo y alto, y eso es lo que le da esa apariencia de grande. Las líneas inglesas proponen, sin embargo, gatos más sustanciosos. Como lo dicho antes, el Cornish Rex fue descubierto en Inglaterra, y se le seleccionó sin intención de modificar su tipo. Entonces ya se trataba de un animal de pelo rizado, y ya tenía unas patas, un cuerpo y unas orejas más largas de lo normal.

Cuando llego a los Estados Unidos, el Cornish Rex se transfiguró. Si antes ya era largo, se extremaron sus dimensiones. Fue esto lo que gustó a los americanos, y la mayor parte de criadores de ese lado del Atlántico optó por ese nuevo look, aunque otros optaron por un compromiso entre los dos tipos.

Posee una caja torácica profunda y una espalda ligeramente curvada, como un lebrel de carreras. Sus patas son igualmente delgadas y largas, pero bien musculosas. Su cola afilada da igualmente una impresión de longitud extrema. A todo esto hay que añadir un cuello bien definido que soporta una cabeza más larga que ancha, en forma de huevo o de pelota de rugby y acentuado por la parte posterior del cráneo. Tiene perfil romano. Los ojos, en forma de almendra, son bastante grandes y muy expresivos. Están colocados ligeramente oblicuos. El color va a juego con el pelaje y es generalmente bastante pálido (dorados como la uva, como el cobre diluido e, incluso, de color azul en los blancos en los que llevan el patrón Siamés).

Las orejas son muy grandes, sobre todo en el tipo americano. Tienen forma de cono redondeado en el extremo y son de implantación alta.

De todas maneras, la característica más llamativa del Cornish Rex es su pelaje rizado. El pelo es corto, denso, de un textura dulce como la seda y sin pelos de cobertura. Los pelos son rizados, incluso los bigotes.

Todos los colores son válidos en el Cornish Rex, y por tal motivo, la variedad de tonos es muy diversa.

   

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